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La Fundación Vida Sana R-edén-sión cuenta con un programa de estilo de vida saludable en el cual ofrecemos a nuestras visitantes un lugar especial en contacto con la naturaleza y con Dios.

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Servicios

  • Hospedaje
  • Alimentación vegana
  • Zumoterapia 3 veces al dia
  • Tres terapias al día
  • Ejercicio dirigido
  • Caminata ecológica
  • Tes de plantas medicinales en las noches
  • Orientación espiritual y familiar
  • Charlas de salud
  • Capacitación en el area de culinaria, agricultura o dependiendo de la programación que se vaya a realizar.

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AGUA

El hábito de Beber Agua Natural es el consumo adecuado de agua de acuerdo al requerimiento mínimo de cada individuo que depende de la dieta, ambiente y nivel de actividad de la persona.

Según el Institute of Medicine of the National Academies la mayoría de los adultos requiere un mínimo de 2.1 litros, un promedio de 3.4 litros y un máximo de 5.0 litros de agua al día.

El Beber Agua Natural es vital para el funcionamiento integral de tu organismo ya que te ayuda a prevenir y disminuir enfermedades (obesidad, ataques al corazón, diabetes) además de mejorar tu capacidad de pensar. Tu cuerpo y mente necesitan el agua natural para mantenerse bien hidratados.

¿Qué necesitas para lograrlo?

Una botella de 1 litro para Beber Agua Natural constantemente.

¿Cómo puedo lograrlo?

Realiza las actividades diarias indicadas en el curso, el objetivo es que puedas beber al menos 10 vasos de agua natural al día. Adquirir y mantener este Hábito Saludable beneficiará a tu cuerpo en todas sus dimensiones (física, mental, espiritual y social).

DESCANSO

Es el estado momentáneo de reposo, tranquilidad o inactividad, que se realiza en medio del o de otra actividad para reponer fuerzas físicas, mentales y espirituales.

Parte de un Descanso Adecuado es tener un sueño reparador que te permita la renovación de tu cuerpo y mente. Además del sueño el Descanso Adecuando incluye hacer pausas en tus actividades diarias, las cuales te ayudan a pensar de manera más precisa y clara. Por ende te desempeñarás mejor.

¿Qué necesitas para lograrlo?

Planificar mi tiempo durante el día.

EJERCICIO

El hábito de realizar ejercicio es cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija un gasto de energía (OMS).

El ejercicio te ofrece muchos beneficios: te ayuda a sentirte bien, con un mejor estado de ánimo, fortalece tus músculos y huesos, disminuye el estrés, mejora tu memoria y concentración, entre otras cosas. Además, te ayuda a combatir y revertir enfermedades como la diabetes, el sobrepeso, la obesidad y a tener una mejor calidad de vida.

¿Qué necesitas para lograrlo?

• Un par de zapatos (preferiblemente tenis) y ropa cómoda.
• Identificar un área cercana en dónde puedas realizar Ejercicio, preferiblemente al aire libre y dónde puedas recibir un poco de luz solar.

LUZ SOLAR
Poco se comprende acerca de los beneficios de la luz solar.  El desconocimiento ha llegado a tal punto, que lo único que sabemos es que el exceso de sol produce cáncer.

 

La luz solar es uno de los mejores agentes de curación que Dios le ha dado al hombre.  “Suave es la luz y agradable ver el sol” (Ec. 11:7), es la declaración de la Palabra de Dios.

En nuestra sociedad vivimos aislados del sol, incluso en nuestros hogares, viviendo la mayor parte del tiempo detrás de una ventana que desvía la preciosa y curativa luz solar.

Muchos se sorprenderán de cuán beneficiosa puede ser la luz solar para la curación y prevención de enfermedades como alta presión, tuberculosis, colesterol y en la prevención y tratamiento del cáncer, con excepción de cáncer de piel o de lupus.

Sin embargo, debido a la incidencia elevada de cáncer de piel se le ha hecho una propaganda negativa.  El cáncer, en parte se debe a la exposición prolongada a los rayos del sol, pero otro factor es la cantidad de grasas en la dieta.  La grasa crea una base para la formación de radicales libres inestables.  El ADN es muy sensible a la oxidación por los radicales libres y éstos podrían representar un papel importante en las mutaciones que preceden al desarrollo de un cáncer.

Estos son los beneficios de la luz solar:

– Destruye bacterias y muchos microorganismos causantes de enfermedades.

– Aumenta la cantidad de sangre que es bombeada al cuerpo en cada contracción del corazón.

– Es un tratamiento efectivo para la ictericia (enfermedad caracterizada por la amarillez de la piel) en los niños recién nacidos.

– Ayuda a normalizar los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre.  En los hipoglucémicos ayuda a elevar su nivel de glucosa y en los diabéticos a reducirlos, y esto permite rebajar las dosis de insulina diaria.

– Cantidades adecuadas de vitamina D pueden ser obtenidas mediante la exposición del rostro a la luz solar por unos pocos minutos durante el mediodía.

– Aumenta el tono y la resistencia de los músculos.  Las personas que hacen ejercicio bajo la luz solar, desarrollan más rápido sus músculos que quienes lo practican dentro de una casa.

– Mejora la actitud mental y produce una sensación de bienestar.

– Disminuye el estrés, actuando a través de los receptores sensoriales en la piel; ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.

– Un breve baño de sol, varias veces al día, matará los gérmenes y estimulará la curación de heridas.

Si no hubiera luz solar toda la vegetación perecería, la vida animal moriría y la vida humana no podría existir.  Si desea que su hogar sea agradable y acogedor, ilumínelo con aire y sol. Ningún cuarto es adecuado para servir como dormitorio a menos que pueda abrirse de par en par cada día para dar acceso al aire y a la luz del sol.

AIRE PURO
El aire, esta preciosa bendición del cielo que todos podemos disfrutar, nos beneficiará con su influencia bienhechora si tan sólo se lo permitimos. Debemos darle la bienvenida al aire, cultivar un cariño por él, y nos daremos cuenta que es un bálsamo precioso para los nervios.

 

El aire debe estar en constante circulación para mantenerse puro. La influencia del aire puro y fresco permite que la sangre circule saludablemente a través del sistema.

Para tener buena sangre, debemos respirar bien. Las inspiraciones hondas y completas de aire puro, que llenan los pulmones de oxígeno, purifican la sangre, le dan brillante coloración, y la impulsan, como corriente de vida, por todas partes del cuerpo; debemos tener buena sangre, pues la sangre es la corriente de la vida.  Repara los desgastes y nutre el cuerpo.

Los pulmones eliminan continuamente impurezas, y necesitan una provisión constante de aire puro.  El aire impuro no proporciona la cantidad necesaria de oxígeno, y entonces la sangre pasa por el cerebro y demás órganos sin haber sido vivificada.

Hoy, más y más personas están preocupadas por la calidad del aire que respiran y con razón. Se ha demostrado que hasta las personas que no fuman y que viven en zonas de alta contaminación ambiental, sufren los mismos síntomas que los fumadores.

La contaminación ambiental disminuye la cantidad de oxigeno que debería llegar a la sangre. Si las personas viven en una ciudad con niebla toxica y la respiran en forma prolongada, generalmente están más propensas a contraer algunas enfermedades que eventualmente podría causarles la muerte.

Por lo tanto, es aconsejable que se viva en un ambiente dónde haya bastantes árboles y vegetación, en caso contrario, es necesario hacer salidas al campo (en familia es mucho más agradable), dónde se pueda tomar el aire puro correctamente: concéntrese más en la exhalación que en la inhalación.  Mientras más exhale, más inhala.  Inhalar: Absorber el aire.  Exhalar: Despedir o arrojar el aire.

También leer en voz alta, cantar y subir escaleras o montañas aumenta la eficiencia de los pulmones. Practique la buena postura.  Párese y siéntese derecho y erguido, esto ayuda a la respiración y por ende a una mejor oxigenación.

NUTRICIÓN
Para saber cuáles son los mejores comestibles tenemos que estudiar el plan original de Dios para la alimentación del hombre.  El que creó al hombre y comprende sus necesidades indicó a Adán cuál era su alimento: “Os doy toda planta que da semilla, que está sobre la tierra, y todo árbol que lleva fruto y da semilla. Eso será vuestro alimento” (Gn. 1:29).

 

Dios es tan ciertamente el autor de las leyes físicas como lo es de la ley moral.  Su ley está Escrita con su propio dedo sobre cada nervio, cada músculo y cada facultad que ha sido confiada al hombre.

Los cereales, las frutas carnosas, los frutos oleaginosos, las legumbres y las hortalizas constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador. Preparados del modo más sencillo y natural posible, son los comestibles más sanos y nutritivos. Comunican una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden obtenerse de un régimen alimenticio más complejo y estimulante.

Una alimentación sana y balanceada requiere del consumo de alimentos sencillos, frescos y variados que cumplan con todos los requerimientos para una buena nutrición.

La fruta especialmente es recomendada como un agente de salud.  Un régimen alimenticio sencillo pero abundante y variado de frutas es la mejor alimentación.  Las frutas son por así decirlo el motor de la digestión, pues al consumirlas en forma natural, aceleran los movimientos digestivos dado su alto contenido de fibra, vitaminas A, B, C, potasio, hierro, etc.  Las frutas deben consumirse preferiblemente a la hora del desayuno y de la cena en la cantidad que desee, no mezclando frutas dulces con frutas ácidas.  Recuerde:

– No es saludable consumir frutas ácidas con lácteos, ésta mezcla es tóxica.

– Las frutas ácidas no deben consumirse con sal, pues matan los glóbulos rojos y producir anemia aguda.

Las verduras deben consumirse en cantidades suficientes a la hora del almuerzo en forma de ensaladas crudas,  vegetales al vapor, germinados, etc. Los vegetales verdes y amarillos son una rica fuente de vitaminas y minerales.  Debemos consumir diariamente de 3 a 4 porciones de vegetales.

Las oleaginosas (nueces, avellanas, almendras, maní, coco, etc.) y sus derivados van sustituyendo en gran medida a la carne.  Con ellas pueden combinarse cereales, frutas y germinados, para constituir alimentos sanos y nutritivos; pero hay que tener cuidado de no incluir una proporción demasiado elevada de oleaginosas.

Los cereales tales como el trigo, arroz, millo, cebada, avena, sorgo, maíz, centeno, son ricos en vitaminas, minerales, aminoácidos y fibra, pero deben consumirse en forma integral, completos.  Tienen muchas formas de prepararlos, arepas, tortas, waffles, sopas, etc.

Es un error suponer que la fuerza muscular depende de consumir productos provenientes de animales, pues sin él las necesidades del organismo pueden satisfacerse mejor y es posible gozar de mejor salud.  Los cereales, las frutas, las oleaginosas y las verduras contienen todas las propiedades nutritivas para producir buena sangre, preparados en una forma sencilla, sin especias ni grasas de ninguna clase, constituyen, el régimen más saludable.

No olvide que la cena debe ser liviana, para que usted pueda descansar y tener un sueño relajado, profundo y tranquilo.

TEMPERANCIA
Nuestra salud física es conservada por lo que comemos; si nuestros apetitos no están bajo el control de una mente activa y sana, si no somos temperantes en todo lo que comemos y bebemos, no estaremos en un estado mental y físico sano.

 

La temperancia es una adherencia a todo lo que promueve la salud  y la eliminación de todo lo dañino.  Todo hábito malsano producirá una condición malsana en el sistema, y la delicada y viviente maquinaria humana resultará perjudicada, y no podrá realizar su trabajo debidamente.  La complacencia del apetito es la mayor causa de la debilidad física y mental, es el cimiento del decaimiento que se nota por todas partes.

El régimen alimenticio tiene mucho que ver con la disposición a cometer pecado ”al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg. 4: 17).  Muchos están tan entregados a la intemperancia que no quieren renunciar a la complacencia de su glotonería a ningún precio.  Son capaces de sacrificar la salud y morir prematuramente, antes que poner un límite a su intemperante apetito.

Licor: Se están usando hoy día más bebidas embriagantes que en ninguna época anterior.  Cuando voluntariamente se complace el apetito por la bebida embriagante, el hombre lleva a sus labios el trago que rebaja a aquel que fue hecho a la imagen de Dios a un nivel inferior al de las bestias.  Nueve de cada diez personas que son llevadas a la cárcel, están  relacionados con el licor.

Triple veneno: Una lata de gaseosa contiene de 8 a 10 cucharaditas de azúcar refinada, lo cual reduce al 50% la habilidad de las células blancas para defender el cuerpo contra la enfermedad.  Las gaseosas tipo “cola” son más peligrosas aún, contienen la tercera parte de la cafeína que hay en  una taza de café.  Los niños inocentemente consumen varias botellas o latas de esas bebidas diariamente y por lo tanto ingieren mucha más cafeína que la que tiene una taza de café.  El estímulo que recibimos siempre del café es producido por la cafeína y también por el contenido de azúcar.  El peligro es que se ha encontrado que la cafeína causa úlceras en los animales y en algunos seres humanos. El ácido carbónico en las gaseosas, lo que la hace efervescente, es definitivamente dañino para los ojos y puede empeorar la miopía.

Trabajo: Es malo trabajar con exceso, pero los resultados de la flojera son más temibles.  La ociosidad conduce a la práctica de hábitos corrompidos y degradados.  Puede descansar del esfuerzo físico sin quedar en ociosidad, haciendo una lectura edificante, entre otras.  La intemperancia en el comer postra más efectivamente las energías vitales que la intemperancia en el trabajo.

Comida Chatarra: Usted estará pensando en los perros calientes, hamburguesas, papas fritas a la francesa, etc., pero las salchichas, mortadelas, yogurts, leches “saborizadas”, las comidas “fácil de preparar”, entre otras también clasifican entre las comidas chatarra.  Tanto las comidas chatarra como las ”comidas rápidas” cuestan, pero los resultados de haberlas comido cuestan mucho más: indigestión, dolores de cabeza, resfriados, hemorroides, etc.  No se deje engañar, en el proceso de “fortificación” y añadidura de “vitaminas y minerales” inorgánicos no es más que eliminar las propiedades naturales de los alimentos, para agregar químicos, aditivos y conservantes que hacen daño a su salud.

ESPERANZA EN DIOS
¿Cómo tener esperanza y confianza en Dios?  Por medio de la fe “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (He. 11: 1), podemos estar seguros, creer que lo hará porque lo ha prometido.

 

El primer y más importante paso: Venga a Cristo tal como está.  Acéptelo como su Salvador personal.  “Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28).  Es su única esperanza.

Ha cometido errores, ha sido arrastrado por la tentación.  Pero puede recurrir a la sangre de Cristo para presentar a Dios, los méritos del Salvador crucificado y resucitado como propios.  De ese modo, mediante la ofrenda de sí mismo hecha por Cristo, el inocente en lugar del culpable, se remueven todos los obstáculos y el amor perdonador de Dios puede fluir en ricos raudales de misericordia en favor del hombre caído.

Venga a Él y pídale perdón por sus pecados del pasado, recuerde “al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg. 4: 17), incluso por los malos hábitos que destruyen su salud.

¿Cómo lo hago?

Primero.- Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo.  No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo.  La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a Él.

Dice Jesús: “Todo cuanto pidiereis en la oración, creed que lo recibisteis ya; y lo tendréis” (Mr. 11: 24) Hay una condición en esta promesa: que pidamos conforme a la voluntad de Dios.  Pero es la voluntad de Dios limpiarnos de pecado, hacernos hijos suyos y ponernos en actitud de vivir una vida santa.  De modo que podemos pedir a Dios estas bendiciones, creer que las recibimos y agradecerle por haberlas recibido.  Diga: “Lo creo; así es, no porque lo sienta, sino porque Dios lo ha prometido”.

Segundo.- Establezca una vida de estudio de la Santa Biblia y de las enseñanzas del Señor Jesús.  ¡Si desea conocer al Salvador, estudie las Santas Escrituras! Dice Jesús: “Ellas son las que dan testimonio de mi” (Juan 5: 39).

Tercero.- Desarrolle el hábito de pasar tiempo con Dios en oración como lo hace con un buen amigo.  Permita que Él conozca sus preocupaciones, luchas y gozos.Al hacerlo, aprenderá a amarlo, a esperar y a confiar más en Él.

Cuarto.- Comparta la vida de Cristo y las ocho reglas de oro para la salud con otros.  Al compartir estas preciosas verdades y principios con otros ellos recibirán una gran bendición y usted se sentirá satisfecho.

Y finalmente.- Nunca se dé por vencido.  Toda victoria obtenida sobre las prácticas que destruyen su salud, sumará años de calidad a su vida y gran felicidad.

Conságrese a Dios todas las mañanas; haga de esto su primer trabajo.  Sea su oración: “Tómame ¡oh Señor! Como enteramente tuyo.  Pongo todos mis planes a tus pies.  Úsame hoy en tu servicio.  Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti”.

Ahora bien, ya que se ha consagrado a Jesús, no vuelva atrás, no se separe de Él, mas todos los días diga: “Soy de Cristo; pertenezco a él”.